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Reflexiones sociológicas

Se trata de aportar reflexiones desde un punto de vista social sobre temas del día a día, de nuestra actual sociedad, de temas que nos afectan a todos y a todas, de..

Noche y noches de pinchos

Existen muchos “díasdegrandesresacasquemerecuerdanalosgrandespasonesnocturnosdelosañosnoventa"

 

 

 

 



Noches de verano en plazas atestadas de personas que buscan desesperadamente vasos de cerveza. Sí, aquellos vasos de cerveza que en tan sólo unos años han pasado de ochenta pesetas a más de un euro en la mayoría de las ocasiones.

 

No estaba mal del todo, aunque habría que relativizar ese “mal del todo”. Para muchos y para muchas decirlo significaría más o menos normal, aunque lo que a mi me inducía es un ansia de superación para alcanzar un “totalmente satisfecho”.

 

Pasé la noche (más bien unas horas) en compañía de ella, aunque no fuese ella quien se abalanzó sobre mi. Era casi de noche y su sensual mirada permanecía intacta a la última vez que la vi, seguía manteniendo viva su adolescencia, mantenía reluciente sus apretados jeans ochenteros, y mantenía ese silencio entre conversación y conversación que tanto la caracterizaba. Fumaba, sonreía, fumaba, leía, fumaba, me miraba, expulsaba el humo como si esa fuese la última calada que daría en su vida.

 

Fijarme en sus pechos mientras yo conducía desembocó en una insuperada e inquietante parada de asfalto, mientras el sonido de las bocinas de otros coches inundaban ese silencio sexualmente placentero que tanto nos había costado conseguir. La masturbación condujo a un “fuera ropa”, a un estado de inconsciente adolescencia en la que sólo había espacio para dos cuerpos desnudos, sudorosos, apretados, mezcla de colores de piel, con sonidos que apenas ya si recordaba... mientras que Los Chunguitos animaban a seguir y a seguir volando. Mis bombachos pantalones y su alocada falda brasileña hacían las veces de parasol, convirtiendo al minúsculo coche en una lujosa tienda de campaña con aire acondicionado y sillones en los que poder reposar.

 

El tono de sus labios acompañado de lindos piercing la convertían en aquella princesa que desde pequeño quería conocer. Ahora, y precisamente ahora, ese sueño se había convertido en realidad (¡cojonudo, decía para mis adentros!). Quería detener el reloj y que todos los días fuesen no laborables para que aquello que tanto había deseado y ahora se había convertido en realidad perdurase durante el mayor tiempo posible.

 

(Cinco minutos de descanso, un cigarro y vuelta al trabajo)

 

A lo lejos, poco a poco, un minúsculo cuerpo se alejaba de aquella carretera, se alejaba, se alejaba, se alejaba. A esas horas la luna empezaba a dar otro colorido al ambiente, convirtiéndola a ella en más lunática todavía. Él salió del coche, dolorido, llorando, calzándose mientras se acomodaba sus recién estrenados boxer estampados. Ella gritaba y le pedía un regreso que no se volvería a producir.

 

“Luigi, continuó hablando, sólo ha sido una aventura. Pequeño, fue bonito mientras duró, pero soy mujer de pocos compromisos. Perdóname por el daño que te pueda hacer, pero tengo que romper con esto. Si quieres, puedes llamarme, porque no quiero también romper con nuestra amistad”. Ni siquiera se habían vestido cuando ella, después de hacer el amor como si pareciese que nunca lo habían hecho, le mencionó estas inolvidables y aún perdurables palabras en la mente ciega de Luigi.

 

Desde aquel día, la vida de Luigi se había convertido en lo que había sido hasta entonces: solitaria en días, de multitudes otros; no apto para muchas, apto para pocas; semanas de inquietantes lecturas y de fácil escritura, meses de inhabilitación temporal por sustancias psicotrópicas; días de camas mojadas, años de placenteros sofás de fundas de vaca; horas de llamadas telefónicas, horas de demasiados silencios sólo interrumpidos por la espuma de grandes cantidades de cerveza.

 

Existen muchos “díasdegrandesresacasquemerecuerdanalosgrandespasonesnocturnosdelosañosnoventa”.

 

P.D.1: No perdamos la oportunidad de aprovechar los buenos momentos con nuestras personas queridas. Siempre quedarán en el recuerdo esos buenos momentos, ¡y a tomar por culo con los malos momentos!

 

P.D.2: La burocracia de las grandes compañías es absurda. Les da igual vender calefactores que pomadas o pastillas para las almorranas.

 
Anotación por Luigi a las 13:25:37 | Comentarios (3)
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Parias de modernidad

La alegría había llamado a su puerta

sin mentiras todo era poco normal

ella esperaba su llamada

gotas de sangre recorrían su tez.

 

Es media noche y el camello aún no ha llegado

sábanas mojadas esperan su llegada

algo suena a lo lejos

llaman a la puerta

golpean la puerta

por favor, súbete las bragas.

 

¡Vete a tomar por culo!

eres un gilipollas

sólo me quieres para esto

algún día te juro que te mataré.

 

Por fin. Has llegado.

 

Temblores, ojos enrojecidos, bebe agua

sudor, calor, tartamudeo, cae al suelo

quiere decir algo

ayúdame, por favor

por favor, ayúdame.

 

(cinco segundos de silencio)

 

¿Has traído lo que te pedí?

 

No responde, babea

el suelo está frío

déjame aquí, déjame morir

me acaban de robar, te lo juro

no pude conseguirte nada.

 

Nada ni nadie me importa

y mucho menos tú

dame lo que tengas y márchate de aquí.

 

Por favor. Por favor, por favor...

 

(Pausa. Música de cañerías)

 

A lo lejos suena un disparo

súbete los calzoncillos maldito hijo de puta.

 

Vidas desperdiciadas recorren las cálidas noches en busca de cataplasmas

hay días que ni tan siquiera el submundo tiene sentido

la sociedad está llena de modernidad y de parias.

 

Ven, ven, y nunca te separes de mí.

Anotación por Luigi a las 12:31:29 | Comentarios (4)
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Las resacas existen de verdad

Traspaso fronteras gracias a personas, pero personas y gentes como vosotros y vosotras.

 



Si alguien me dice ¿que tal?, yo les diré, con resaca incorporada, que genial, que todo fue genial, que hubo noche de cantos, de danzas, de gente abollada, de chicas y chicas, de chicos y de chicos, de escenarios, de vistas impresionantes, de champán, de besos, de llamadas telefónicas, de locuras. 

 

Hubo gente para dar y regalar, y sobre todo hubo corazones que continuamente decían que allí estábamos nosotros y nosotras, que eso es lo que pandillas juveniles deberían de encontrar: buen rollismo, guapas mujer, hombretones, simpatías, risas, encantos que desprendían simplemente eso que tanto de menos echamos en estresantes días laborales.

 

Bueno, me dejo de charlas.

 

Muy buen fin de semana y que quien quiera escuchar buen flamenco, pues que lo escuche, que enchuche el transistor y que busque alguna cadena de radio. Yo, mientras tanto, seguiré preguntándome por qué me gusta tanto un animal como la cebra. Yo, desde un balcón esperando a que llegue una linda mujer, os seguiré diciendo que me da igual que este fin de semana tenga o no gatillazo, porque todo puede solventarse con esfuerzo y ganas de superación.

  

Ya me lo dijo Fransuá.

Anotación por Luigi a las 13:36:10 | Comentarios (4)
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PROHIBIDO PROHIBIR: allí será

Este será el eslogan de la próxima integration party, o de la fiesta a secas, sin más adjetivos, aditivos ni anglicismos de los cojones -perdón por la palabra

 



No es que venga de una generación mejor o peor que la del resto de amigos y amigas, pero sí de una generación que vivió acontecimientos que hacen dotarnos de ciertas peculiaridades. Una parte de este post es, precisamente, para todas esas personas que convivieron con el cinexin, que tuvieron a Bea y a Pancho en muchas de sus mojadas noches de verano. Es para esa generación que nació en plena transición democrática, en plena Constitución Española y en plena celebración de las primeras elecciones sindicales libres en España.

Es para esa generación que en lugar de tantos gimnasios de gente plastificada prefería hacer ejercicio con un hulahoop, y prefería competir precisamente con canciones de Enrique y Ana y de Parchís en lugar de tener que aguantar diariamente el chiqui chiqui. Es para aquellos chavales y chavalas que preferían levantarse los sábados por la mañana con la bola de cristal y seguir a la bruja avería y a los admirados electroduendes. Es para toda esa gente abollada que seguía a Chema, a Espinete y a Don Pinpón y, por supuesto, quedó marcada por aquel vello púbico de la ya mujerona Ruth Gabriel en Días Contados. Es, en definitiva, para toda esa gente que recuerde su primer beso en la boca con la canción de Don Matías o la del Soldadito de Plomo y es, en suma, para todos y todas las que recuerden esos intensos veranos rodeados de cuadernos RUBIO.

Por supuesto que quiero que en la próxima fiesta asista toda esta gente, pero la misma ilusión tendré con la de otras generaciones. Quiero que no sólo asistan gentes, gentuzas, personas y personajes, quiero que se agiten y agiten los cuerpos serranos, quiero que todos y todas se queden hasta el final, fumando en los rincones, besándose hasta que el deseo y el placer cambie de rumbo hacia la casa de ella, o a casa de él, o a casa de nadie. Mi casa estará especialmente abierta para ella, porque sin ella ya nada permanecerá abierto.

Quiero que ella, evidentemente, no falte, que pida el día libre en el trabajo si hiciese falta, quiero que ella esté allí y que pueda conocer a toda esta gente tan especial que día tras día hacen que mi vida tenga algo de sentido y sea algo más digna de seguir siendo vivida.

Todo estará permitido, incluso dejar de ser buenos chicos y chicas. No será una revolución, pero sí una fiesta en toda regla, suponiendo que todas las fiestas en toda regla no sean antes que nada una revolución.

Puede que la crónica del día siguiente anuncie que hubo gente que disfrutó más y otros menos. Puede que la crónica ni si quiera mencione nada al respecto. Todo puede suceder, incluso que algún caricaturista descubra a su chica ideal y que en la portada de algún periódico local se anuncie algo inesperado: “próxima boda trianera con zafarrancho de combate; actuación estelar del clásico grupo de música los graves”.

Yo, sentado, y a ser posible arropado por todas vosotras y vosotros, os seguiré diciendo que gente así es difícil de encontrar, que la vida sigue y sigue y que sin vosotros y vosotras la vida tiene menos sentido. Seguiré y no pararé de decir que aunque ocurran circunstancias inesperadas hay que superarlas, que en momentos difíciles siempre estarán los verdaderos amigos y amigas, que siempre debemos decir la verdad, que sólo quiero sacar sonrisas en días de tristeza, que al igual que hay chicas estupendas también hay chicos estupendos. Y volveré a recordar que la tecnología se mostrará invisible en el futuro, que los chips interconectados no serán de manera alguna vistos por el usuario o usuaria y que tomarán forma de realizaciones lógicas y naturales en sus acciones cotidianas. Y que...

sólo me faltaría deciros una cosa, decirle a ella tantas cosas... ... allí será. 

P.D.: Espero dormir en las próximas noches.

 

 

Anotación por Luigi a las 14:58:07 | Comentarios (7)
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Escritores enamorados

Escritores enamorados

agachándose en sus ordenadores

en ardientes noches de verano

mientras el mundo exterior cambia a la velocidad de la luz

mientras las contradicciones sociales golpean puertas sin cesar

mientras la música suena a lo lejos

allí

en el fondo.

 

Se agachan sobre sus artilugios

prenden cigarrillos, cervecean,

y desean la fama,

 

pero la fama no llega,

o al menos

algo sobre qué

escribir.

 

Mientras escribo me doy cuenta de todo el tiempo que estuve allí dentro

infinitas noches cálidas de verano

infinitas noches frías de invierno

infinitas noches...

 

Las aspas del ventilador golpean y golpean

contra el armazón metálico.

 

El aire no se mueve

la sensación de agobio es asfixiante.

 

Es difícil respirar.

 

Allá afuera la gente está esperando milagros

milagros incesantes con las

palabras.

 

El mundo está lleno de escritores enamorados.

 

El mundo está lleno de personas,

y de vidas que necesitan cambiar de sociedades.

 

Es deprimente.

 

 

Anotación por Luigi a las 13:29:06 | Comentarios (8)
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