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Reflexiones sociológicas

Se trata de aportar reflexiones desde un punto de vista social sobre temas del día a día, de nuestra actual sociedad, de temas que nos afectan a todos y a todas, de..

Diferencias entre meter y sacar

Toda nuestra actividad se reduce a entrar y salir

Estimado profesor, después de un intenso verano de estudio y un poco diversión, le remito el trabajo con el que aspiro a, como mínimo, obtener un aprobado en la asignatura.

 

Los verbos entrar y salir son los que más se practican en el día a día. Nos pasamos la vida saliendo de unos sitios (de la cama, de casa, de la oficina, etcétera) y entrando en otros (el cuarto de baño, el despacho, el cine, el autobús, etcétera).

 

Toda nuestra actividad se reduce a entrar y salir. Esta o aquella idea entra en la cabeza y se va otra. A veces vuelve la otra y se va ésta. Y mientras las ideas entran y salen del cerebro, los cuerpos entran y salen del bar o del cine o del burdel. Contemplada desde esta perspectiva, la existencia es un continuo mete-saca.

 

Penetra el espermatozoide en el óvulo y sale un niño o una niña del útero. Introducimos a equis personas en sus respectivos ataúdes y nacen otras tantas de otros tantos cuerpos. Nos tragamos el humo del tabaco por la boca y lo expulsamos por la nariz. Nos ingresan la nómina por domiciliación bancaria y la sacamos a través del cajero automático. Todo lo que entra sale, en ocasiones como entró y a veces un poco transformado.

 

En relación al ejercicio práctico, todas mis dudas se han solventado durante el verano. Me he esforzado al máximo casi diariamente y estoy segura poder superar cualquier tipo de prueba, incluso con nota alta y rozando la matrícula de honor. Quedo a su entera disposición.

 

Reciba un cordial saludo.

Anotación por Luigi a las 13:06:03 | Comentarios (0)
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¡Wylly!, que te gusta: sin ropa, sin recato... sin

Hay bocas que dicen “te quiero” sin necesidad de emplear palabras.



La felación puede practicarse en todas partes, con la salvedad de respetar los límites impuestos por la ley. En cualquier caso, en cuanto nos apartemos del secreto y la intimidad del dormitorio, nos exponemos a situaciones comprometedoras en función del lugar escogido.

El coche y la naturaleza son, según informantes de Luigi, dos de las principales fantasías eróticas para la práctica de la felación. En el jardín, para quien tenga la suerte de disponer de él, también pueden practicarse juegos similares, siguiendo modalidades espartanas o, por el contrario, aprovechando su mobiliario específico. Hay columpios que no sólo sirven para balancearse, o incluso aprovechar el balanceo para prácticas sexuales.

Nos falta por ver, en el ámbito de la puesta en escena, qué personajes propiamente dichos y qué situaciones es preciso elegir para satisfacer las fantasías de ambos y convertir la felación en un acontecimiento sensual fuera de lo común… Vamos, una fiesta memorable.

Aparte de la importancia de las circunstancias (elección del lugar, las actitudes, las palabras, los artilugios y accesorios), el juego erótico representado por una felación ambiciosa encuentra su fuerza en las transgresiones de atuendo, de condición y de rol o autoridad acordadas entre los y las participantes: uno puede ir completamente desnudo, la otra menos desnuda; una puede interpretar el papel de cliente rica y el otro el de sirviente a su servicio; uno puede mostrarse dominante, la otra sumisa.

Sin lugar a dudas, la felación invoca una rigurosa reciprocidad en el placer y en la demostración de los sentimientos. Sea cual fuere el grado de saber-hacer y de fantasía que deseamos conferirle, la felación es ante todo un acto de amor. Para decirlo lisa y llanamente y con las palabras del amigo o amiga Dino en su manual Atrévete a saberlo todo sobre la felación: hay bocas que dicen “te quiero” sin necesidad de emplear palabras…

Anotación por Luigi a las 10:54:29 | Comentarios (2)
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Prohibido salir

-ojo-

Luigi, te he hecho una pregunta: ¿por qué bebes? Aquella pregunta le pareció fuera de lugar, se la hacía delante de su jefe. No estaban ni su madre ni su padre, ni muchos menos sus amigos. Luigi, además, estaba sentado junto a su jefe.

 

- Joder, voy a tener que pedir otra cerveza, pensó Luigi, mientras un silencio se apoderaba de aquella habitual comida de empresa.

 

Había tocado fondo y aquella pregunta y el silencio posterior fueron excusas perfectas para que Luigi se ausentara por unos minutos para fumar el cigarrillo “perfecto” después del café. Salió a la calle y se sentó en un escalón.

 

Había tocado fondo, pensó de nuevo. Su vida era un cúmulo total de despropósitos. Había dejado la sociología, se había casado, le había abandonado su pareja y no tenía dinero ni para pagar el alquiler del piso... Pero, al fin y al cabo -encendió un segundo cigarrillo- la situación siempre había sido así, no era nada nuevo: vencedores y vencidos, clases sociales altas y clases sociales muy bajas, escoria, parásitos de la sociedad... y la maldita competencia que todo convertía en una gran jaula de fieras, un mundo salvaje y despiadado donde hundirse era lo más sencillo: empresas de trabajo temporal, planes de vida, de pensiones, seguros para todo tipo de artilugios... Un paso en falso y se acabó... un tiro en la nuca, el alcohol, el río, el poblado.

 

Acabose su segundo cigarrillo, de nuevo entró en aquel restaurante apestado de trajes caros, imperfectas conversaciones, centellos de hipocresías, colonias, labios pintados y coloretes pegados a caras artificiales.

 

- Por última vez, Luigi: ¿por qué bebes?

 

- Supongo que para olvidar, dijo, para no volverme loco, insistió... No soporto el mundo, no comparto los gustos de la gente, sus esquemas mentales, y ni mucho menos los consejos absurdos de personas como tú.

 

- Pues eso. No tengo por qué decirte ni darte explicaciones de qué, cómo, cuándo y dónde bebo.

Anotación por Luigi a las 15:41:31 | Comentarios (3)
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Pastillas de colores, verdes, rojas y amarillas: ella

Sus ojos INSINUABAN algo de lo sucedido, ¿en el baño del trabajo?



La única pareja que no se amaba sin esperanza eran él y ella. Mientras Luigi no deja de fumar y terciar entre la muchedumbre, la mira y piensa en el por qué nunca le dijo nada. Sólo miradas, ni siquiera unas palabras suficientes para satisfacer su maldito corazón, por supuesto el de Luigi.

Willy le mira y dice tantas cosas que no le entiende. Luigi se acerca pero él está más ocupado que nunca. Sabe que “sus sacos del amor” están mejor con ella que intentando explicarle cómo y cuándo debe actuar. Suena la canción de “pastillas de colores, verdes, rojas y amarillas”. Ahora es el momento.

Algún canino merodeaba por la fiesta, lo normal en los últimos años. Dedujo que era un gran danés porque era muy parecido al del amigo Moncho Alvedro. Esas patas eran de un gran danés, irreconocible. No creyó que iba a morderle pero el perro no paraba de ladrar. Un “ssssss” atronó los oídos de Luigi mientras algo caliente notó en su espalda. Parecía la mano de alguien; prefería que fuese de alguna chica. Cinco segundos escasos y un susurro al oído bastaron para dejarlo estremecido, ó más caliente de lo normal. ¿Podría una persona enamorarse con sólo tocar la espalda de alguien y susurrarle algo al oído? Sí, sí. Era una chica. Su voz era de chica. Sus pechos eran de chica. Sus labios eran de chica. Su cuerpo era de chica. Todo era de chica. Los movimientos rítmicos de la mano y el susurro también eran de una chica.

A Luigi le excitaban aquellos coloretes en sus mejillas, sólo en sus dos mofletes a modo de pequeños círculos. Le impactó cuando ella pasó a su lado sin dirigirle la mirada. 

La habitación contigua seguía allí. Varios amigos de Luigi insistían en “volcar” lo poco que ya quedaba. Luigi prefirió, raro en él, tomarse un respiro y salir al balcón, sólo, a meditar su estrategia de acercamiento. Un libro en el poyete de la ventana desvió completamente su atención. Era un libro con ilustraciones de posturas eróticas chinas- ¡Lo que le faltaba, pensó, mientras daba otro sorbo de cerveza!-, que incluía: patos mandarines entrelazados, el complicado pino enano, gato y ratón comparten madriguera y la deliciosa cigarra oscura colgada de una rama. Estuviera o no la cigarra colgada de una rama, lo cierto es que el ambiente era tremendamente agradable.

 

Déjate de libros chinos y de pamplinas, insistía “el físico”, amigo intachable de época universitaria granadina. Luigi recordó, entonces, aquellos juegos eróticos de tiempos universitarios: corre, corre que te pillo; movernos a la vez; las canicas; recorrer el cuerpo surcando el infinito de su piel; el buceador; la grúa, e incluso el juego de los reyes magos que año tras año repetían en casa de “Miguelito”. (Vestidos de reyes magos, ponían los regalos al lado del árbol de navidad y seguidamente hacían un trío con todo tipo de posturas. Una buena forma, decían, de mantener la amistad. Después, una ducha y listos para salir a la calle).

Más cerveza, más “volcadas” y, una vez más, Luigi no supo centrar su atención en la única chica que, desde este día, había tocado tan fuerte su corazón que necesitaba conocerla mucho más. Después de tantos años, ¿se había vuelto a enamorar?

No seas imbécil. Hay que hacer un esfuerzo -sentenció su amigo “Paco”.

Bajo ninguna circunstancia hagas un esfuerzo -le advirtió “Mo” con firmeza, agarrando con fuerza la cabeza de Luigi-. Si no dejas de esforzarte morirás muy pronto.

¿Que moriré?

Claro que sí. Es el esfuerzo lo que te está destrozando. No puedes hacer un esfuerzo para tratar de enamorarte, ¿verdad que no? Y hacer un esfuerzo por hacer el amor conduce a la impotencia. Déjate guiar por tus sentimientos. Todo esfuerzo no es más que ignorancia. Existe una sabiduría innata. Haz sólo lo que te plazca.

Seguían sin entender a Luigi. Él se estaba enamorando... 

P.D.: La discoteca “Boss”, una razón más para no venir a Sevilla.

Anotación por Luigi a las 11:33:22 | Comentarios (5)
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Está naciendo una nueva dimensión

Está naciendo una nueva dimensión

Está naciendo una nueva dimensión
Anotación por Luigi a las 15:54:18 | Comentarios (2)
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