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Reflexiones sociológicas

Se trata de aportar reflexiones desde un punto de vista social sobre temas del día a día, de nuestra actual sociedad, de temas que nos afectan a todos y a todas, de..

No fueron en los inicios de aquellas relaciones sexuales



Había algo que Luigi no lograba superar por más empeño que ponía, por más ahínco que ponía cuando aparecía desnudo ante una mujer, o más bien cuando ella, o ellas, hacían gestos que él no llegaba a comprender con exactitud.

 

 

Fue Manrique, el tito Manri(que), el que asumió el papel de “profesor” del arte de lo que todo eso podría suponer, tanto para Luigi como, especialmente, para ella, o para ellas. Profesor y educador del arte, de ese arte "sexual" que tan apagado estaba por aquella época.

Después de esos acertados consejos y su primera actuación, Luigi realiza selección, adecuación al momento específico, pues cada situación es un mundo que hay que valorar con detenimiento. Es difícil recordar las veces, pero sí que se han producido selecciones, y erecciones por supuesto. ¿Esas selecciones podrían ser unas cincuenta o cien aproximadamente? Ni mucho menos.

Luigi aparecía en demasiadas ocasiones aturdido, desesperazo por no llegar a alcanzar el punto álgido de la situación, aquel nivel al que su amigo “Shandy” tantas veces había llegado, tocado, acariciado y, en definitiva, disfrutado. Era “Moncho” el que no paraba de gemir, de vociferar mientras bajaba a tocar con sus labios aquel misterioso secreto que compartía con su chica. Ella no paraba de disfrutar, porque era consciente de que sólo él sabía saborear aquel dulce jugo de mujer. Mientras tanto, “Maestrito” aparecía camino a la habitación de aquel desangelado hotel. La mujer que le acompañaba sabía que, un día más, el tigretón volvería a la selva, a descubrir una vez más el lado más explorador que tenía. Ella lo sabía, y sabía que, una vez más, estaba en lo cierto de que aquello sólo podría hacerlo tan bien su “Maestrito”. Y, al final, a lo lejos, a modo de pistolero del oeste, Willy salía desenfundando su pistola. No habían pasado unos segundos cuando, de nuevo, aquella voz de mujer volvía a repetir que volviese porque necesitaba repetir esa experiencia. Necesitaba que no dejase de lamer, repasar, chupar y besar como sólo él sabía, y ella lo necesitaba. Jotse también quiso desenfundar, pero temía que volviese a disparar con tanta euforia como la última ocasión. Aquel día lo que falló fue la puntería.

Luigi pensaba que la cuestión no era tanto la de contabilizar los casos, pero sí la de manifestar que todo el empeño, llegado el momento, está puesto y seguirá puesto en ella, en ellas. Toda una atención que requiere ante todo delicadeza. Basta una mirada que supere el tan apreciado “monte de gozo” para saber que aquello va bien, qué funciona, que puedes seguir un rato más, hasta que un pequeño o un gran gemido diga que aquello ha terminado, por el momento, claro está. Son ellas, o ella, las que en muchas ocasiones te guían: cuidado, más despacio, no pares… ¡qué bruto eres!, palabras que, por supuesto, se agradecen. Palabras que siempre que salen de aquellas voces son dignas de apreciar y de interiorizar. Palabras que, en muchas ocasiones, siguen deambulando en muchos de los sueños de Luigi.

Dejaremos para otra ocasión el sexo anal, considerado tabú para muchos y muchas y placer para menos, aunque no dejaremos de aportar ahora algunas consideraciones dirigidas a las personas que tengan la suerte de tener alguna relación sexual durante los próximos días. Muchas personas coinciden en que es fantástico, otras ni se lo plantean. Sin embargo, la búsqueda de placer (en cualquiera de nuestros orificios) es un derecho de todos y de todas. Resulta poco afortunado encorsetar y limitar las maneras de expresión de la sexualidad. No hay mejor sexualidad que la que cada cual quiera vivir y expresar según sus gustos y deseos. Mientras pervive instalado como tabú, el prejuicio impide descubrir el parque de atracciones que llevamos dentro. Tacto, delicadeza, cariño y respeto son el tique de entrada a la diversión que proporciona el sexo anal. 

Anotación por Luigi a las 13:12:22 | Comentarios (4)
Guardado en la categoría Muy anecdótico | Referencias (0)

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Comentarios:

  1. Muy bueno eso del parque de atracciones que llevamos dentro. Estamos ante una novela erótica londinense ambientada en el Strand Palace?

    Enviado por chachiquesí el 27-04-2009 a las 12:59:44

  2. Chachiquesí, eso mismo iba a poner yo, me ha encantado lo del "parque de atracciones que llevamos dentro", una pasada de parque, digo, de atracciones, vamos¡¡¡

    Cada día me sorprendes más.

    A disfrutar del sexo, el que lo tenga y el que no, que haga lo que se pueda...

    Besos miles Luigi de mi corasao.

    Merchita.

    Enviado por Merchita el 28-04-2009 a las 23:34:30

  3. ¿Hay algún abono? ¿cuánto cuesta el pack completo? 50 euros?? ¡ni mucho menos!! Un besazo en la cara,que para lo demás ya tienes tus sueños.

    Enviado por Juaniky y Carmina por la mañana recién levantadas el 30-04-2009 a las 11:39:41

  4. Huy, muy bien pero me he perdido un poco, nos haces un esquema?

    Como veo que te gustan los relatos eróticos te recomiendo unos, que por casualidad :), leí hoy y me gustaron mucho. A ver qué te parecen

    http://mamots.blogia.com/2005/062001-elena.php

    Bss

    Enviado por Rebecca el 10-05-2009 a las 12:03:55


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