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<title>Reflexiones sociológicas</title>
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<description>Se trata de aportar reflexiones desde un punto de vista social sobre temas del día a día, de nuestra actual sociedad, de temas que nos afectan a todos y a todas, de..</description>
<copyright>Copyright 2009</copyright>
<pubDate>Tue, 22 Dec 2009 17:37:16 +0000</pubDate>
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	<title>Intensa noche</title>
	<link>http://sociodato.bitacoras.com/archivos/2009/12/22/intensa-noche</link>
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	<pubDate>Tue, 22 Dec 2009 17:33:14 +0000</pubDate>
	<category>Muy anecdótico</category>
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	<description><![CDATA[<font size="2"><font face="Times New Roman"><em><span>A veces se queda callada. Y s&oacute;lo vuelve a hablar cuanto est&aacute; segura de que sus frases van a mejorar el silencio. Qui&eacute;n supiera hablar y hacer sexo como calla ella</span></em><span>.</span></font></font><br /><br /><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">Doce de la noche. Vuelta a casa y ojos clavados en direcci&oacute;n a medio vaso de fresca cerveza. Ojos achinados que dicen cosas incluso sin decir ni una sola palabra. Luigi, no pienses en un elefante, parec&iacute;a decir ella con su c&aacute;ndida mirada. Pelo suelto. Vestido angelical veraniego de los que gustan, negro, trasparente, de esos que dejan so&ntilde;ar con todo lo que est&aacute; medio escondido: pechitos, piel tostada, braguitas... (Prefiero no seguir).</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">No existen riesgos aparentes de fracaso o de rechazo. Ella est&aacute; sola, y sigue estando sola despu&eacute;s de su tercera cerveza. Fuma de vez en cuando, y todo el proceso de liar cigarrillos no hace si no incrementar con creces esa aura de misterio que rodea a Priscila. A Luigi le gusta ese nombre y por qu&eacute; no imaginar que se llama as&iacute;. Puede que incluso se llame Patri, &oacute; Pati, y sea de Puertollano, aunque tambi&eacute;n es posible que Roc&iacute;o e incluso Bel&eacute;n o Cayetana. Le encantar&iacute;a que fuese as&iacute;, porque en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n ha so&ntilde;ado con esos nombres.</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">Sigue sin existir motivo aparente de fracaso ante la embestida. &Eacute;l la mira. Ella no mira de manera tan descarada, pero hay reojos de vez en cuando. Hay gente, bullicio, un ir y venir de cervezas que se depositan en poyetes, escaleras, papeleras, cualquier sitio es bueno para dejar los vasos. Luigi pide una m&aacute;s y espera a ser atendido. En ese momento el coraz&oacute;n le empieza a palpitar de manera intensa. La temperatura de su cuerpo sube de manera radical en apenas cinco segundos. Nota que alguien toca su espalda. Acto seguido cogen su mano derecha. Lo hacen con fuerza pero sin dolor. Luigi no quiere mirar hacia atr&aacute;s. Luigi no quiere ser atendido todav&iacute;a. Prefiere esperar porque esa mano desconocida ahora roza su cuello. Le acarician, y ahora le abrazan con fuerza. Piensa que podr&iacute;a ser ella.</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">- &iquest;Y bien? &ndash; dijo en voz baja y en tono simp&aacute;tico.</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">- &iquest;Me deseabas? &ndash; prosigui&oacute;.</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">Luigi sab&iacute;a que s&iacute;. Lo sab&iacute;a porque hab&iacute;a desarrollado un m&eacute;todo infalible para determinar el deseo de las dem&aacute;s. De acuerdo con este m&eacute;todo, que aprendi&oacute; con la lectura del <em>Buda de los Suburbios</em>, le deseaba porque tambi&eacute;n &eacute;l estaba interesado en ella. Cada vez que encontraba atractiva a alguien, gracias a esas leyes que gobiernan el universo, pod&iacute;a tener la certeza de que a la persona en cuesti&oacute;n le iba a resultar atractivo. Esas leyes garantizaban tambi&eacute;n que cuando estaba con alguien como aquella chica, lo m&aacute;s probable era que le mirase exactamente como le estaba mirando ella, con una sonrisita traviesa y con cara de querer besarle en los labios, precisamente lo que m&aacute;s le gustaba a Luigi.</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">Su padre, el padre de Luigi, de cuya voz manaban ense&ntilde;anzas como la lluvia en Londres, nunca le hab&iacute;a hablado de sexo. Cuando, para poner a prueba su liberalismo, le hab&iacute;a exigido que le contara los hechos de la vida (de los cuales ya le hab&iacute;an puesto al corriente en la escuela, a pesar de que segu&iacute;a confundiendo las palabras &uacute;tero, escroto y vulva), se limit&oacute; a decir en un murmullo: &ldquo;siempre te das cuenta cuando una mujer est&aacute; dispuesta para el sexo. &iexcl;Ya lo creo! Las orejas se le ponen calientes&rdquo;.</font></font></span><span><font size="2"><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></font></span><span><font size="2"><font face="Times New Roman">Luigi observ&oacute; las orejas de aquella chica con atenci&oacute;n. Llegu&oacute; incluso al extremo de extender la mano hasta rozar ligeramente una de ellas, por mera comprobaci&oacute;n cient&iacute;fica. Y, s&iacute;, s&iacute;, &iexcl;estaba calentita! POR FIN.</font></font></span></p>]]></description>
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	<title>Metaviaje</title>
	<link>http://sociodato.bitacoras.com/archivos/2009/09/15/metaviaje</link>
	<comments>http://sociodato.bitacoras.com/archivos/2009/09/15/metaviaje#comentarios</comments>
	<pubDate>Tue, 15 Sep 2009 12:18:33 +0000</pubDate>
	<category>Muy anecdótico</category>
	<guid>http://sociodato.bitacoras.com/archivos/2009/09/15/metaviaje</guid>
	<description><![CDATA[<span><font size="2"><font face="Times New Roman"><em>Alguien quemaba incienso de semana santa sevillana.</em></font></font></span><br /><br /><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">Se manten&iacute;a tieso como un palo sobre su cabeza, en perfecto equilibrio. La barriga le colgaba y los huevos y la polla le abultaban los calzoncillos. Ten&iacute;a los b&iacute;ceps desarrollados y tensos y su respiraci&oacute;n era acompasada. Era fuerte y de espaldas anchas, entre otras cosas porque era fan&aacute;tico entusiasta de los extensores de t&oacute;rax. Estaba tan orgullosos de su t&oacute;rax como el vecino de Luigi de su moto. Al primer rayo de sol, no dudaba un momento en quitarse la camiseta y se apresuraba a salir a pedalear con su extra&ntilde;a bicicleta. Le gustaba fumar.</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">&Eacute;l le pas&oacute; el porro a Luigi. Le dio una calada y se lo devolvi&oacute;, pero se ech&oacute; la ceniza por la pechera de la camiseta, con lo que consigui&oacute;, una vez m&aacute;s, la marca de un dise&ntilde;o que s&oacute;lo logran identificar aquellas personas habituadas al olvido por motivo del consumo de ciertas sustancias. Estaba tan nervioso y tan mareado que se puso de pie enseguida.</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">- &iquest;Qu&eacute;?, &iquest;qu&eacute; es lo que te pasa?</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">- &iexcl;Tengo que ir inmediatamente al lavabo!</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">Luigi baj&oacute; la escalera de mano a todo correr. No pod&iacute;a aguantarse ni un segundo m&aacute;s. Aquello pod&iacute;a explotar en cualquier momento. En el cuarto de ba&ntilde;o hab&iacute;a cuadros enmarcados que anunciaban obras de Lanceta. Hab&iacute;a rollos de papel higi&eacute;nico con dibujos orientales y de una suavidad que jam&aacute;s su culo o su polla hab&iacute;an experimentado. Hab&iacute;a tambi&eacute;n un bid&eacute; y unas braguitas que asomaban de &eacute;l. Aquello no ten&iacute;a aparente aplicaci&oacute;n sexual. Se imagin&oacute; de qui&eacute;n ser&iacute;an y le recordaron a la chica rubia con la que comparti&oacute; algo apenas dos d&iacute;as atr&aacute;s. Mientras estaba all&iacute; sentado, observ&aacute;ndolo todo con los pantalones bajados, Luigi tuvo una revelaci&oacute;n extraordinaria. Por primea vez en su vida lo vio todo con tanta claridad, tanto el presente como lo que quer&iacute;a hacer en el futuro. Vivir&iacute;a siempre igual de intensamente: misticismos, amigos y amigas, alcohol, sexo a manta y drogas. Era la primera vez que lo ve&iacute;a as&iacute; y ya no deseaba otra cosa.</font></font></span><span><font size="2"><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></font></span> </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoList" align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">La puerta hacia el futuro se acababa de abrir: sab&iacute;a el camino que quer&iacute;a seguir. En lo sexual esto se traduce en que es fundamental tener una buena cultura del sexo.</font></font></span></p>]]></description>
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	<title>Las horas dejaron de contar en la cama</title>
	<link>http://sociodato.bitacoras.com/archivos/2009/07/20/las-horas-dejaron-de-contar-en-la-cama</link>
	<comments>http://sociodato.bitacoras.com/archivos/2009/07/20/las-horas-dejaron-de-contar-en-la-cama#comentarios</comments>
	<pubDate>Mon, 20 Jul 2009 17:42:43 +0000</pubDate>
	<category>Muy anecdótico</category>
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	<description><![CDATA[<span><font size="2"><font face="Times New Roman"><em>En apenas unas horas estaban en la cama. Y descubri&oacute; que cada cuerpo es un nuevo mapa: uno empieza movi&eacute;ndose con torpeza, y descubrirlo es parte de la emoci&oacute;n</em>.</font></font></span><br /><br /><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">Luigi ha dormido apenas unas horas, pero ha merecido la pena. Aquella chica o aquella mujer que aparentaba horas de misa result&oacute; ser una de las mejores experiencias sexuales de su vida. Hubo vino tinto entre medias, champ&aacute;n, cava, fresas con nata e incluso caviar al despertar. La silueta de esa chica se amold&oacute; en apenas media hora a los espacios del apartamento de Luigi. La adolescencia daba paso a la madurez, y juntos parec&iacute;an esas parejas en los inicios de la sexualidad. Apenas hablaban porque no hab&iacute;a nada de que hablar. S&oacute;lo sexo, caricias, besos, deslizamientos en el suelo, ba&ntilde;o, cocina, y descansillo de la escalera. &Eacute;l bajaba m&aacute;s de la cuenta y ella sub&iacute;a de vez en cuando para hacer un ensamblaje perfecto de esos que ni la NASA ha conseguido en sus experiencias espaciales. Su cuerpo se mov&iacute;a porque necesitaba moverse. Los gemidos hac&iacute;an que todo eso se multiplicase por diez. Eran capaces de seguir y seguir y s&oacute;lo paraban para reanudar aquello que no ten&iacute;a que haberse terminado jam&aacute;s. Dos noches, tres noches, dos horas. Miradas y vuelta a empezar. Dos d&iacute;as, dos horas, dos noches. Seguir y seguir.</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">El psic&oacute;logo de Luigi lo ha vuelto a llamar con preocupaci&oacute;n. No debes volver a ese estado de anormalidad. Has vuelto a perder aquello que compramos anoche. Recuerda que lo guardaste en el bolsillo del pantal&oacute;n. S&iacute;, s&iacute;, lo recuerdo, respondi&oacute; Luigi mientras segu&iacute;a y segu&iacute;a buscando por toda la casa.</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">Son las ocho de la ma&ntilde;ana de un domingo extra&ntilde;o por la soledad de las &aacute;nimas. Lo primero que Luigi ha hecho ha sido comprar el peri&oacute;dico dominical para ver la secci&oacute;n de sucesos. Tiendas y quioscos cerrados. Poca gente en las calles y s&oacute;lo un par de ardientes mujeres caminan direcci&oacute;n a ninguna parte. Se miran. Se fijan. Se sonr&iacute;en. Tontean con las miradas. Se paran. Se tocan. Se miran y se vuelven a mirar. Las mallas que llevan permiten a Luigi verificar que no llevan tanga. S&oacute;lo hay tiempo para preguntar por la calle de <em>Enmedio</em>, o eso es lo que Luigi entiende de ese spanish que balbucean Andrea y Virginia, nombres que ellas mismas sugieren al finalizar la siguiente pregunta referida a la ubicaci&oacute;n de alg&uacute;n servicio p&uacute;blico cercano. Los bares est&aacute;n cerrados y la casa de Luigi quedaba a unos metros de distancia. No hizo falta volver a decir nada porque las miadas lo insinuaron todo. Menos mal que las s&aacute;banas las acabada de cambiar. Un tr&iacute;o a las nueve menos cuarto de la ma&ntilde;ana hizo que aquel d&iacute;a fuese de los que siempre gusta recordar, y por supuesto repetir todos los d&iacute;as y a todas horas. Fue as&iacute; como descubri&oacute; otra lecci&oacute;n inolvidable, esa en la que desentierras unos cuantos tesoros y los vuelves a enterrar, para jugar a la b&uacute;squeda, una vez m&aacute;s, al ritmo que toque la banda: escuchar el tempo, la m&uacute;sica que vibra en el cuerpo de cada persona. Y si en lugar de una persona son m&aacute;s, la partitura se complica. Formar parte de una <em>big band</em>, dec&iacute;a su amigo Miguel, puede resultar una experiencia gloriosa.</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">El nivel de exigencia se hab&iacute;a convertido en algo habitual en las relaciones que aquel chico manten&iacute;a. Ya no bastaban esas posturas de anta&ntilde;o y aquellas experiencias de la piel como centro de la relaci&oacute;n er&oacute;tica y amorosa, del placer, de la ternura y el contacto con uno mismo y los dem&aacute;s. Necesitaba de consejos de conocidos, como el de su amiga &ldquo;Ana Pop&rdquo; sobre los libros de Michel Houellebecq. Necesitaba pel&iacute;culas en las que poder tomar alg&uacute;n ejemplo e intentar que ellas llegasen tambi&eacute;n a esa <em>multiorgasmia</em> que tantas veces hab&iacute;a visto en las actrices. Dados y cadenas como las que Fito y Edu le regalaron se hab&iacute;an convertido en &uacute;tiles instrumentos, porque ya no quedaba duda que una sexualidad palpitante le reportaba tremendos beneficios para el cuerpo y el esp&iacute;ritu. Juegos excitantes que le estaban cambiando la vida. La postura del misionero (<em>le missionaire</em>) hab&iacute;a dado paso a otras que ten&iacute;an un &eacute;xito tremendo como la batidora (<em>le batteur</em>), la rueda de la fortuna (<em>la roue de la fortune</em>), la jirafa (la girafe), el columpio (<em>la bascule</em>), el manantial (<em>la source</em>), la gruta flotante (<em>la gotte flottante</em>) y la danza de los caracoles (<em>la danse des escargots</em>).</font></font></span></p><p align="justify"><span><font size="2"><font face="Times New Roman">En las &uacute;ltimas semanas el empe&ntilde;o de Luigi es encontrar esa chica que tambi&eacute;n quiera disfrutar de el placer divino (<em>il placere divino</em>), el horizonte (<em>L&rsquo;Orizzonte</em>), la balanza (<em>la bilancia</em>), la galga (<em>la cagna</em>), la gran V (<em>la grande V</em>), la aspiradora (<em>L&rsquo;Aspiratore</em>) y el equilibrio (<em>L&rsquo;Equilibrio</em>).</font></font></span></p><p align="justify"><font size="2"><span><font face="Times New Roman">Quiz&aacute; en&nbsp;</font></span><span><font face="Times New Roman">&ldquo;la vel&aacute;&rdquo;.</font></span><span><font face="Times New Roman">&nbsp; Nos vemos.</font></span></font></p>]]></description>
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	<title>Vidas desequilibradas</title>
	<link>http://sociodato.bitacoras.com/archivos/2009/05/24/vidas-desequilibradas</link>
	<comments>http://sociodato.bitacoras.com/archivos/2009/05/24/vidas-desequilibradas#comentarios</comments>
	<pubDate>Sun, 24 May 2009 11:56:02 +0000</pubDate>
	<category>Muy anecdótico</category>
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	<description><![CDATA[<p>Ni siquiera ahora controlaba lo controlable</p><br /><br /><p><span style="color: black; font-family: Arial"><font size="2">Luigi ha vuelto a la anterior vida en la que aquella &ldquo;burbuja&rdquo; de soledad intelectual no dejaba de perseguirle. D&iacute;a tras d&iacute;a permanece sentado, ya no s&oacute;lo frente al ordenador, sobre todo rodeado de libros, papeles, peri&oacute;dicos, libretas, y un largo etc&eacute;tera que incluso podr&iacute;a incluir todas las fotograf&iacute;as de mujeres a las que ha querido.</font></span></p><p><span style="color: black; font-family: Arial"><font size="2">El d&iacute;a se hace cada vez m&aacute;s largo, o por lo menos Luigi vive despierto cada vez m&aacute;s horas. Las seis de la ma&ntilde;ana y la mente empieza a deambular por cosas que antes ni siquiera prestaba atenci&oacute;n: historias de adolescente, bollycaos, parch&iacute;s, regal&iacute;s, Merton, Marx, Weber, Cooley, y un largo etc&eacute;tera que le es imposible recordar mientras saborea otra cerveza m&aacute;s aderezada de verdes y negras aceitunas.</font></span></p><p><span style="color: black; font-family: Arial"><font size="2">Por favor, repite en voz baja. Por favor, repite en voz alta mientras espera un instante a que se apague el maldito tel&eacute;fono. Sale al balc&oacute;n y grita desesperadamente: &iquest;y d&oacute;nde est&aacute;n esos sue&ntilde;os mojados de anta&ntilde;o que proced&iacute;an de noches de cama y mucho vino tinto?</font></span></p><p><span style="color: black; font-family: Arial"><font size="2">Luigi decide abrir otra cerveza mientras piensa que no sabe si podr&aacute; resistir a esta situaci&oacute;n, a todo lo que el d&iacute;a le exige. Luigi ya no es capaz de distinguir si su cuerpo se comporta de manera funcional. M&aacute;s bien piensa que cada vez se asemeja a comportamientos m&aacute;s disfuncionales. Se mira la &ldquo;colilla&rdquo;; est&aacute; triste. Necesita resguardarse una vez m&aacute;s, necesita ser acariciada y querida; necesita conocer a m&aacute;s personas. Luigi ni siquiera comprende si sus actos son actos sociales, mayoritariamente, o son biol&oacute;gicamente adoptados. Luigi no entiende nada de esto, pero tampoco entiende por qu&eacute; ya ni siquiera puede dominar esos impulsos asexuados.</font></span></p><p><span style="color: black; font-family: Arial"><font size="2">No hay sexo desde hace m&aacute;s de un mes, &iquest;o m&aacute;s? Esas chicas de antes ni siquiera mantienen sus miradas dulces y provocativas, ahora intentan alejarse cada d&iacute;a m&aacute;s de &eacute;l.</font></span></p><p><span style="color: black; font-family: Arial"><font size="2">En relaci&oacute;n a ello s&oacute;lo existe una explicaci&oacute;n: es domingo veinticuatro de mayo de 2009.</font></span><span style="color: black; font-family: Arial"><font size="2">&nbsp;</font></span></p>]]></description>
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	<title>Luigi: el estrangulador de piernas</title>
	<link>http://sociodato.bitacoras.com/archivos/2009/04/24/luigi-el-estrangulador-de-piernas</link>
	<comments>http://sociodato.bitacoras.com/archivos/2009/04/24/luigi-el-estrangulador-de-piernas#comentarios</comments>
	<pubDate>Fri, 24 Apr 2009 13:12:22 +0000</pubDate>
	<category>Muy anecdótico</category>
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	<description><![CDATA[<p align="justify"><span style="font-size: 11pt"><font face="Times New Roman">No fueron en los inicios de aquellas relaciones sexuales</font></span></p><br /><br /><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-size: 11pt"><font face="Times New Roman">Hab&iacute;a algo que Luigi no lograba superar por m&aacute;s empe&ntilde;o que pon&iacute;a, por m&aacute;s ah&iacute;nco que pon&iacute;a cuando aparec&iacute;a desnudo ante una mujer, o m&aacute;s bien cuando ella, o ellas, hac&iacute;an gestos que &eacute;l no llegaba a comprender con exactitud.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-size: 11pt"><font face="Times New Roman">Fue Manrique, el tito Manri(que), el que asumi&oacute; el papel de &ldquo;profesor&rdquo; del arte de lo que todo eso podr&iacute;a suponer, tanto para Luigi como, especialmente, para ella, o para ellas. Profesor y educador del arte, de ese arte &quot;sexual&quot; que tan apagado estaba por aquella &eacute;poca.</font></span></p><p align="justify"><span style="font-size: 11pt"><font face="Times New Roman">Despu&eacute;s de esos acertados consejos y su primera actuaci&oacute;n, Luigi realiza selecci&oacute;n, adecuaci&oacute;n al momento espec&iacute;fico, pues cada situaci&oacute;n es un mundo que hay que valorar con detenimiento. Es dif&iacute;cil recordar las veces, pero s&iacute; que se han producido selecciones, y erecciones por supuesto. &iquest;Esas selecciones podr&iacute;an ser unas cincuenta o cien aproximadamente? Ni mucho menos.</font></span></p><p align="justify"><span style="font-size: 11pt"><font face="Times New Roman">Luigi aparec&iacute;a en demasiadas ocasiones aturdido, desesperazo por no llegar a alcanzar el punto &aacute;lgido de la situaci&oacute;n, aquel nivel al que su amigo &ldquo;Shandy&rdquo; tantas veces hab&iacute;a llegado, tocado, acariciado y, en definitiva, disfrutado. Era &ldquo;Moncho&rdquo; el que no paraba de gemir, de vociferar mientras bajaba a tocar con sus labios aquel misterioso secreto que compart&iacute;a con su chica. Ella no paraba de disfrutar, porque era consciente de que s&oacute;lo &eacute;l sab&iacute;a saborear aquel dulce jugo de mujer. Mientras tanto, &ldquo;Maestrito&rdquo; aparec&iacute;a camino a la habitaci&oacute;n de aquel desangelado hotel. La mujer que le acompa&ntilde;aba sab&iacute;a que, un d&iacute;a m&aacute;s, el tigret&oacute;n volver&iacute;a a la selva, a descubrir una vez m&aacute;s el lado m&aacute;s explorador que ten&iacute;a. Ella lo sab&iacute;a, y sab&iacute;a que, una vez m&aacute;s, estaba en lo cierto de que aquello s&oacute;lo podr&iacute;a hacerlo tan bien su &ldquo;Maestrito&rdquo;. Y, al final, a lo lejos, a modo de pistolero del oeste, Willy sal&iacute;a desenfundando su pistola. No hab&iacute;an pasado unos segundos cuando, de nuevo, aquella voz de mujer volv&iacute;a a repetir que volviese porque necesitaba repetir esa experiencia. Necesitaba que no dejase de lamer, repasar, chupar y besar como s&oacute;lo &eacute;l sab&iacute;a, y ella lo necesitaba. Jotse tambi&eacute;n quiso desenfundar, pero tem&iacute;a que volviese a disparar con tanta euforia como la &uacute;ltima ocasi&oacute;n. Aquel d&iacute;a lo que fall&oacute; fue la punter&iacute;a.</font></span></p><p align="justify"><span style="font-size: 11pt"><font face="Times New Roman">Luigi pensaba que la cuesti&oacute;n no era tanto la de contabilizar los casos, pero s&iacute; la de manifestar que todo el empe&ntilde;o, llegado el momento, est&aacute; puesto y seguir&aacute; puesto en ella, en ellas. Toda una atenci&oacute;n que requiere ante todo delicadeza. Basta una mirada que supere el tan apreciado &ldquo;monte de gozo&rdquo; para saber que aquello va bien, qu&eacute; funciona, que puedes seguir un rato m&aacute;s, hasta que un peque&ntilde;o o un gran gemido diga que aquello ha terminado, por el momento, claro est&aacute;. Son ellas, o ella, las que en muchas ocasiones te gu&iacute;an: cuidado, m&aacute;s despacio, no pares&hellip; &iexcl;qu&eacute; bruto eres!, palabras que, por supuesto, se agradecen. Palabras que siempre que salen de aquellas voces son dignas de apreciar y de interiorizar. Palabras que, en muchas ocasiones, siguen deambulando en muchos de los sue&ntilde;os de Luigi.</font></span></p><p align="justify"><span style="font-size: 11pt"><font face="Times New Roman">Dejaremos para otra ocasi&oacute;n el sexo anal, considerado tab&uacute; para muchos y muchas y placer para menos, aunque no dejaremos de aportar ahora algunas consideraciones dirigidas a las personas que tengan la suerte de tener alguna relaci&oacute;n sexual durante los pr&oacute;ximos d&iacute;as. Muchas personas coinciden en que es fant&aacute;stico, otras ni se lo plantean. Sin embargo, la b&uacute;squeda de placer (en cualquiera de nuestros orificios) es un derecho de todos y de todas. Resulta poco afortunado encorsetar y limitar las maneras de expresi&oacute;n de la sexualidad. No hay mejor sexualidad que la que cada cual quiera vivir y expresar seg&uacute;n sus gustos y deseos. Mientras pervive instalado como tab&uacute;, el prejuicio impide descubrir el parque de atracciones que llevamos dentro. Tacto, delicadeza, cari&ntilde;o y respeto son el tique de entrada a la diversi&oacute;n que proporciona el sexo anal.</font></span><span style="font-size: 11pt"><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></span></p>]]></description>
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